Caravana a Washington, D.C.

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La Opinion
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Rubén Moreno

La angustia de millones de indocumentados que vieron la semana pasada cómo el debate sobre la reforma migratoria se estancaba en el Senado se transformó ayer en un vigoroso aliento de optimismo con el que, al grito unísono de "¡A triunfar!", cientos de personas despidieron al conductor radial Eduardo Sotelo "Piolín" en su marcha hacia Washington, D.C.

Como si se tratara de una consigna de buena suerte, el clamor de los que se reunieron desde primera hora en la Placita Olvera fue el vivo testimonio de quienes han puesto sus esperanzas en el más de un millón de cartas que el presentador lleva al Capitolio para pedir a los legisladores que reabran el debate migratorio y se apruebe una reforma humana, integral y justa.

"Lo que les voy a preguntar es qué más necesitamos hacer nosotros, sin tener que hacerle daño a nadie, para que se establezca una reforma migratoria", dijo Piolín a La Opinión. "Que nos lo digan y entonces nosotros lo haremos".

La caravana llegará a la capital de la nación el próximo jueves, tras parar en las ciudades de Albuquerque, Dallas y Chicago donde se recogerán más firmas, antes de que el conductor se reuna con el presidente George W. Bush a finales de esta semana.

"A Los Ángeles me traeré lo que me digan, pero la esperanza es muy grande", añadió Piolín. "Creo que a cualquier cosa negativa tenemos que buscarle el lado positivo y en esto es algo en lo que todos estamos unidos. No es sólo una cosa del Piolín, sino en la que también están artistas, negocios y religiosos".

Decenas de palomas blancas fueron soltadas al aire en señal de paz y unidad, instantes antes de que la caravana de autobuses engalanados con banderitas estadounidenses emprendieran su rumbo al este.

"La última palabra no está escrita. Somos un pueblo que ha arriesgado mucho, pero que tenemos mucha esperanza", dijo el padre Luis Angel Nieto, de la iglesia Resurrección en Boyle Heights. "Lo que pasa es que hay un discurso hipócrita en el que los legisladores no han sabido defender en casa los derechos humanos que han salido a defender fuera".

"Sabemos que toma tiempo hacer un cambio verdadero, pero hemos progresado mucho desde diciembre de 2005 hasta ahora", añadió por su parte Alexia Salvatierra, presidenta de Clérigos y Laicos por una Economía Justa. "Pero no habrá un cambio de leyes hasta que se produzca un cambio de corazones, y por eso es por lo que tenemos que pedir ahora".

Junto a la caravana, en una casa rodante viaja Doris Monge, una niña indígena ecuatoriana de 15 años que, según afirmó, fue traída a Estados Unidos por coyotes pensando que venía con papeles y bajo la promesa de que aquí encontraría trabajo fácilmente "para ganar mucho dinero".

"Eso es lo que le prometieron. Sus padres en Ecuador pagaron 10 mil dólares para que la trajeran, sin saber que en verdad no tendría documentos", dijo Roberto Aguirre, quien se ha hecho eventualmente tutor de la menor y la acompañará a la cita en la corte de inmigración que tiene el próximo 25 de junio.

"Yo lo que quiero es quedarme aquí. No quiero volver a pasar por lo que viví en mi país", expresó Doris. "Allí no hay para vivir, ni para trabajar ni comer. Mis papás trabajan en el campo, pero sólo hay cosecha una vez al año".

Pero si algo no faltó precisamente ayer en la Placita Olvera fueron las oraciones. Partida la caravana, muchos de los allí presentes se congregaron frente al mural de la Virgen de Guadalupe para escuchar la misa dominical que, con motivo de la festividad del Corpus Christi, se dedicó "a los inmigrantes que viajan a Washington".

"Los inmigrantes de hoy son similares a los de ayer. La gente podrá decir que ya son muchos y que no hay dinero suficiente para compartir con ellos, pero lo que no saben es que los inmigrantes son los que están construyendo esta nación y que sin ellos Estados Unidos no sobrevivirá", pronunció Steve Niskanen, párroco de la iglesia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles.

"Somos millones de personas las que estamos separadas. Es tan importante que nos den una reforma migratoria como lo es poder reunirnos con nuestras familias", dijo Victoria Márquez, originaria de El Salvador que no ve a sus hijos desde hace 12 años y que el próximo miércoles se subirá a un tren, también con destino a Washington, como parte de la iniciativa "Sueños a Través de América" donde cien residentes se reunirán con varios legisladores la próxima semana.

Date of Publication:
June 11, 2007